El origen de la decisión

El día de mis 30 años, celebré una gran fiesta con mis amigos en la terraza de mi piso. Fue genial, una gran noche rodeada solo de personas que estimo mucho, con quien quiero compartir mi vida y ellos también, lejos de todo tipo de preocupaciones.


Esa misma noche empezamos a salir el amor de mi vida y yo. Al escribirlo parece que fue ayer pero hace ya más de 12 años. Por fin estaba compartiendo mi vida con la persona que me aportaba, y me aporta mucha alegría, me entiende, me mima y me deja el espacio que necesito.
Así que, como que unos años después no iba a querer tener un bebe con el. ¿Me entiendes? Era lo más lógico del mundo. Así que lo hablamos. Lo plantee con miedo por si él no quería, pero para nada, fue una conversación muy agradable y corta porque lo queríamos los dos por igual. Con tanto amor compartido, unas ganas locas de lo mismo, ¿que iba a salir mal…? Nada, por lo menos es lo que nos imaginábamos.

La vida no ha querido que sea tan fácil y el primer año fue un año de intentos fracasados mes tras mes.Al principio es normal, no va a ser al primer mes de no utilizar anti conceptivos, ni preservativos. Ni al segundo, ni al tercero…. ya los ánimos empiezan a bajar, pero después de la ultima regla a los pocos días tienes otra oportunidad, así que de nuevo la moral se levanta y de nuevo las ganas y la alegría están en tu vida. Pero a la vez tienes un no sé que, que te impide disfrutar del momento, e inevitablemente piensas, «y si esta vez no funciona». Esta sensación a los poco minutos pasa y piensas «y si esta vez funciona». Te lo imaginas, te sale una sonrisa «tonta» sin darte cuenta, lo saboreas pero enseguida viene tu pensamiento «por si acaso no lo vivo, no quiero pensarlo».


Por ahí he pasado muchos meses y mi pareja también, aunque lo hablábamos poco porque cada uno lo vivíamos regulín y no queríamos que se viera……. GRAN ERROR.Es muy importante compartirlo, sacarlo, verlo de otra forma.


Son unos momentos que solo el hecho de escribirlo me remueve el estomago. Yo no lo he compartido con casi nadie. Claro, no es un tema que lo pones en una conversación fácilmente. Además si que lo compartí con dos amigas que pasaban por lo mismo y cada vez que tenía la regla tener que decirlo era como un cuchillo que me perforaba el corazón.Llegué a odiar la regla, a no querer tenerla nunca más, lo que conllevo como te puedes imaginar a tenerla con más dolores que nunca. Cada vez que no quieres algo te viene más grande y más fuerte.


En la época la única forma que sabía era vivirlo desde el aislamiento, no hablar del tema, empezaba a tener vergüenza de la situación. Como consecuencia no lo hablaba con mi pareja y cada vez que hacíamos el amor era un cálculo en mi cabeza. Ya no había deseo, disfrute, ganas de compartir ese momento. Mi cabeza se desconectaba del momento presente. OTRO GRAN ERROR.

Así que te invito a no pasar por ahí. No hay que olvidar que esos momentos de compartir son la base del disfrute de una pareja y no hay que salir de ahí nunca.Siempre conectar la mente y el cuerpo en todo momento.Hablar de todos tus sentimientos con tu pareja para que te puede entender, apoyar, y no sentirte sola.Fuera vergüenza, no eres mejor o peor si te quedas embarazada. Sigues siendo tú.Nunca olvides que eres una gran mujer y que como tal disfruta en cada momento de tu feminidad.


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